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Romeo parqueó su "polaquito" a dos cuadras porque hacía un ruido infernal y los padres de Julieta lo iban a escuchar. Ese par de viejos "rebencús" le tenían hecha la vida un yogur porque decían que el futuro de Julieta tenía que ser con el duelo de una paladar o cuando más pobre, con un camarero por cuenta propia... "Le traquetea... Me soné cinco años en la CUJAE con diploma de oro... ¡para nada!".

La verdad es que ni gasolina para el "polaquito" tenía (que ya consume bien poco)... pero con el invento que estaba terminando en la oficina (que traería un "importante ahorro para el país por concepto de importaciones") ¡seguro que le daban un "Geely"! Ya buscaría de donde sacar la gasolina. "Yo voy a ver dónde se van a meter la lengua este par de viejos cabrones" - se decía sacando cuentas en la oficina.

Sorteando los huecos de la acera se acercó a casa de Julieta. Unos "consortes" jugaban a las tapitas en la esquina e iban a saludarlo con algarabía pero Romeo, con un gesto rápido los detuvo... ya estaba demasiado cerca de casa de Julieta y podría alertar a sus padres. Se detuvo junto al balcón. Le envió un SMS y esperó. Los "consortes" de la esquina también esperaban mirando anhelantes al balcón. Romeo se percató y les hizo un gesto de "¡Coño caballero, sigan en lo suyo!". De la esquina salió una algarabía "¡Y la jeva le pegó los tarros!". Risotadas.

"Son unos artistas del embaraje -pensó Romeo-. Bueno, tienen que serlo para que la policía no los sorprenda". Y en eso salió Julieta al balcón. Radiante. Bellísima. La muchacha más hermosa de toda la circunscripción. A Romeo se le cortó la respiración. A los "consortes" también. Él por la belleza de su amada, ellos porque el balcón estaba en malas condiciones.

La casa de Julieta era una de esas casas de viga y losa tan comunes en La Habana. Un seremillar de años sin mantenimiento.

- ¿Viniste en guagua? - preguntó ella desde el balcón.

- Habla más bajito, coño ¡que se se van a da cuenta tus padres!

- No te preocupes... están viendo la serie de los Vikingos del Paquete.

- Ah, bueno... No, vine en "la cajita de los disgustos".

- Qué bueno, papi. Yo acabo de regresar de la wifi que fui con mami a hablar con tía Dinorah para que nos mande unas medicinas.

Y desde la esquina salió una voz:

- Bríndale agua aunque sea, mijita!

Romeo se viró violentamente con gesto de "¡Cojone, caballeros!"

Y una voz estentórea saló de la casa de Julieta:

- ¡Aaaahhh! ¿pero está allá abajo ese ingnierucho de mierda? ¡Dame la escopeta, coño!

- ¡Corre, Romeo!

- ¡Manda carajo! - atinó a decir Romeo que trataba ya de esconderse bajo el balcón.

- ¡Corre, coño! -gritó ella dando un pisotón en el balcón.

Y sucedió lo que nadie esperaba pero todos temían: Una vieja grieta del balcón se lo sintió y la estructura hizo un "crack". En un abrir y cerrar de ojos una parte importante del balcón se vino abajo arrastrando a Julieta con ella y sepultando a Romeo en su caída bajo la mirada atónita de los consortes de la esquina y del padre de Julieta que quedó parado en el vano de la puerta del balcón, escopeta en mano y sin poder creer lo que veían sus ojos.

* * * * * *

- Te he mandado a llamar porque no podemos publicar tu artículo.

Guillermo Shakespeare se apoyaba en el desvencijado archivo de la oficina del jefe de redacción del periódico donde trabajaba. La decisión no lo sorprendió. Él sabía que el periódico trataba de no alterar a sus lectores con noticias "fuertes" de la cotidianidad.

- No podemos echarle leña al fuego sobre estado de las construcciones en la ciudad.

- ¿Y si decimos que fue un suicidio por amor? -se le ocurrió repentinamente a Guillermo.

- ¡Menos que menos! ¡No podemos alterar las cifras estadísticas de los suicidios, compañero Guillermo!

Guillermo dejó bailotear unos segundos la punta de su bolígrafo en un dedo, mientras veía el trazo azul que iba dejando. Pensó: "Tendré que escribir algo de la asamblea de esta tarde". Miró con ojos perdidos a su jefe y dio media vuelta para salir de la oficina arrastrando los pies y encogido de hombros.

Y nunca las futuras generaciones podrán conocer la historia de esos dos amantes.