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Gourmet: “Persona que es aficionada a comer bien y que aprecia y disfruta la buena comida, conoce los buenos restaurantes, son las personas entendidas en gastronomía o aficionada a las comidas exquisitas, el término se utiliza como adjetivo para calificar a aquellas comidas de elaboración refinada”.

El mercadito de que les hablo está situado en una céntrica zona de la ciudad de la habana y oferta alimentos con etiqueta “gourmet”; cuando entras al mercado te das cuenta al momento que estas un lugar de una onda diferente, primero tienes tener la precaución de ir con unos zapatos antirresbalables porque le han colocado un porcelanato en el piso que es un espejo y puedes meter un culazo nada parecido a lo exquisito y mucho menos a lo refinado, lo segundo que te parte la cara es el olor…. ¡que olor!; es un olor que no es aromatizante ni perfume, es algo especial asociado a la palabra “gourmet”, cuando ya te aclimatas al piso y al olor, empiezas a saciar tu curiosidad chismoseando en los diferentes estantes de la novedosa tiendecita; por la izquierda; lo que no tiene nada que ver con la comida; detergentes líquidos, desengrasantes, desincrustantes, todos en unos envases de colores y con unas etiquetas que da gusto mirarlos, mirarlos y solo volverlos a mirar. En la esquina de la izquierda amontonados como si estuvieran abandonados los paqueticos de detergente OMO con su precio inamovible de 1.66 CUC, cuando en toda la Habana se habían desaparecido los detergentes paloma, el fami o el hogar, el OMO seguía en su esquina desafiante y prepotente y con tremenda razón porque el OMO según dice mi mujer; ¡es el mejor!

Por el pasillo de la derecha choqué cara a cara con los estantes de los verdaderos productos “gourmet”; es una exposición de pomos, latas, cajas y cajitas; guisantes, ajíes mucho más largos que los de costumbre, habichuelas europeas, latas de maíz dulce, cereales, zumos de frutas, confituras, en mi vida había visto un pomo de cinco litros con tantas aceitunas dentro ni tampoco un pomito de miel de abeja de medio kilogramo que costara 6.25CUC, evidentemente me encontraba frente a “productos exquisitos para la elaboración de comidas refinadas” y me preguntaba; ¿ las abejas de mis campos están en alguna huelga que yo no conozca, o es que el ciclón Irma también desapareció las campañillas silvestres?, ¿que tienen las habichuelas del pomo que no las tengan las que venden los carretilleros de mi barrio?. No me hice más preguntas y seguí bien molesto para el final del pasillo chocando de repente con una nevera repleta de picadillos de pavo y de los perritos nuestros de todos los días, bienvenido a la realidad, me dijo una tendera con un gesto amable.

De vuelta por el pasillo resbaladizo sumé a mis perritos dos bolsitas de yogur de soya y sin mirar para los pomos de la izquierda fui saliendo en busca de la calle.

Más claro; el agua; ¡yo no soy persona gourmet!